lunes, 4 de enero de 2016



Desde hace tiempos muy atrás las personas se mostraron disconformes con su realidad. A nadie le gustaba la forma en que vivían. Por eso creaban objetos para poder mejorar su vida. Empezó con la rueda, el telar, flechas, lanzas, el arado y todas esas cosas tienen algo en común.

Todo son extensiones del cuerpo, facilitan la vida de forma práctica. La hacen más cómoda pero hay algo que es completamente diferente y lleva entre nosotros tanto como el propio arado, el libro.

Tan diferentes eran, tan llenos de dibujos antes que letras, hacían muchas cosas aparte de relatar las historias de la Biblia, demostraban el conocimiento de los más sabios.

El libro era y sigue siendo un invento revolucionario, no por el tipo de letras, ni la diversidad de sus dibujos si no por el simple y gran hecho de proporcionar libertad y una puerta abierta hacia otra forma de pensar.

Desde siempre la forma la más maravillosa de cambiar la mentalidad de las personas, fue con luz suficiente para leer las páginas del libro adecuado

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